domingo, 12 de agosto de 2007

"El portón"

Caminaba entre callejuelas sudorosas y paredes exánimes, sus pasos sonaban huecos, vacíos... de vez en cuando se detenía y miraba en derredor suyo, escudriñando cada rincón, como si temiese encontrarse con algo o alguien; cerró los ojos y apretó fuertemente los dientes.

"No, no, no, esta vez lo conseguiré, lo haré", pensó para sí por enésima vez cuando se detuvo ante un viejo portón de madera.

Y, por enésima vez, no tuvo fuerzas ni valor suficiente para evitar traspasar el tentador, cálido y húmedo umbral que le ofrecía tan generosamente y a diario la mejor amiga de su madre.

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