sábado, 13 de septiembre de 2008

"Hastío"

"Al borde del mar"

Se levantó de la cama y se dirigió hacia el baño. Apoyó las manos en el borde del lavabo y allí escupió todo el semen que inundaba su boca. Él yacía tranquilo y exhausto, ella sabía muy bien cómo complacerle y extraer todos sus jugos. Ya no le importaba ceder su cuerpo como receptáculo para proporcionarle el placer que deseaba y necesitaba a diario.
Abrió el grifo y se enjuagó con un poco de agua para eliminar los restos de tan pegajoso fluido.

Alzó la mirada hacia el espejo y allí se encontró con una desconocida. ¿Quién eres?, preguntó. El silencio fue la única respuesta que obtuvo.
Navegó en el tiempo y fue en busca de la otra; aquella mujer pretérita que disfrutaba sintiendo cómo se deslizaba el espeso elixir de él a través de su garganta. Aquella que succionaba su sexo con fruición hasta el éxtasis mutuo, que abría sus puertas para que él penetrase dentro de su carne, aquella que se dejaba beber, tocar, acariciar porque lo amaba y lo deseaba; y había reciprocidad entre ambos cuerpos. Aquella que follaba con el cuerpo y con el alma, que daba placer a raudales y también lo recibía en la misma medida.

Ahora tan solo quedaban cenizas, apenas unos rescoldos que ni tan siquiera alcanzaban a arder bajo el soplo del fuelle del cariño, del tiempo compartido, de los buenos momentos vividos.
Follaba con él cuando no quedaba más remedio, para evitar reproches, para no sentirse culpable de no desearlo. Se preguntaba si aquello sería pasajero; pero ya duraba demasiado, no podía seguir engañándose más. Permanecer así más tiempo, en esa agónica situación y bajo esa falsa excusa, era prolongar una muerte anunciada.

Regresó a la habitación, él dormía plácidamente, saciado de placer y sexo. Evitando hacer ruido abrió la puerta del armario, agarró una pequeña maleta y la llenó con alguna ropa; su neceser con todas sus cosas personales. Se vistió y, maleta y neceser en mano, se fue de su vida y de aquella casa para siempre.
En el espejo del baño había encontrado el motivo por el cual debía irse: hastío.






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