domingo, 7 de diciembre de 2008

"¿Conexión o relación?"


Hay vidas que se pueden resumir en una sola frase, y frases que definen a una persona.

La palabra, el arma más poderosa que existe, y la más bella. Lástima que últimamente se la someta a un trato vejatorio e inmerecido.

Las palabras conforman frases, éstas párrafos y así hasta llenar páginas y páginas; de un libro, de una vida. ¿Por qué ese empeño en economizar lenguaje, si dilapidamos inútilmente el tiempo? ¿Con qué objetivo? ¿Dónde se queda el contacto humano, las relaciones…?
Que me aspen si lo entiendo.

Caminamos irremediablemente hacia el analfabetismo tecnológico, pero no por obligación, sino por decisión propia. Nos escudamos en la rapidez para ahorrarnos caracteres a la hora de escribir. Mal de muchos, consuelo de tontos. Por ende, follemos más rápido para follar más; pero no por ello mejor. Confundimos el culo con las témporas, y nunca mejor dicho.

Queremos banda ancha en todo: en el amor, en el sexo, en el trabajo, en el día a día; una ADSL con muchos megas para vivir más rápido y mejor?!. ¿Para qué? para terminar en los canales de los chats vegetando y buscando emociones diferentes, asépticas y sin compromiso, porque el mundo real es demasiado estresante y tedioso, qué paradoja. Más velocidad para buscar tranquilidad.
Sexo virtual, rápido y barato. Qué importa no ver la cara del otro u otra, lo importante es ver su sexo y cascársela. De eso se trata, sexo anónimo y a precio de línea telefónica, sin compromisos ni complicaciones. Ea.

¿Qué diferencia hay entre escribir “ola” u “hola”; “guapa” o “wapa”? ¿cuántas décimas de segundo ahorras para conseguir qué…? Vergonzoso y vergonzante, pero ésta es tan solo mi opinión, tan discutible como cualquier otra. Aun así la defiendo y demuestro que no es imposible escribir bien y rápido. Si somos capaces de manejar “cuarenta teclas” a la vez con los videojuegos, escribir bien es coser y cantar. Lo que faltan son ganas y conocimiento de las normas y del idioma. La rapidez es una excusa barata e indefendible.

Alimentamos un monstruo que nos está devorando, y tratamos de olvidar quiénes somos para ser quiénes desearíamos ser ocultando nuestra identidad y nuestras miserias tras un nick. Lo más curioso de todo es que todos coinciden en lo mismo: “Esto es una mierda”, pero nadie se va y casi todos repiten. ¿Qué harían pues si no fuese una mierda? ¿Vivir eternamente conectados?
Porque la gente ya no se relaciona, se conecta.
Ya se van quedando en el olvido y casi fósiles aquellas preguntas: “¿A qué hora quedamos? ¿dónde nos vemos?”. No, ahora lo que prima es: “¿A qué hora te conectas? ¿en qué canal? ¿chat o Messenger?”

Somos como enchufes hambrientos que se conectan a la red para inyectarse la energía que les falta en su vida diaria. Es un chute, una droga, una adicción, e incluso, en muchos, una enfermedad.
Todas las nuevas creaciones traen consigo destrucción cuando se hace abuso de ellas, e internet no iba ser menos. ¿Cuántos no han confesado que han padecido adicción a los chats, cibersexo, juegos o videojuegos? Cientos, miles, millones. Y los que se lo callan y no dicen nada...

Adiós a la relación, bienvenida la conexión, y con ella la soledad del internauta. Hasta hay quien pretende forrarse de euros jugando online sentado en el sofá. Quien lo logre, afortunada sea su cartera y lo lamento por su culo y espalda. Que por todo se paga un precio, por ejemplo, una relación; y, a cambio, ganas una adicción, entre otras ya adquiridas.

Y quien suscribe estas palabras ha conocido, a través de este medio, al mejor hombre que ha pasado por su vida, y, también, al peor.

Consejo: nunca des dinero a conocidos, y menos por Internet; aunque te pida que confíes, haz todo lo contrario, desconfía; quien tinene la desfachatez de hacer ese tipo de petición hará cosas mucho peores; incluso aun cuando creas estar enamorada y te lo pida con hermosas palabras, no lo hagas, porque la sublimada imagen que tendrás de él en tu cabeza nunca se corresponderá con la realidad. La mente crea ilusiones, la realidad abofetea. Ante una situación así existe una opción muy cómoda en el Messenger que se llama “Eliminar contacto”, si lo haces a tiempo te ahorrarás disgustos y dinero.
Preferiblemente que vendas tu alma al diablo, te saldrá más barato, económicamente y emocionalmente. Al menos, de entrada, sabes con quién comercias.

Y esto no es una leyenda urbanotecnológica.

Me gustaría cerrar este artículo con una frase memorable de una película inolvidable.

“La gata sobre el tejado de zinc”, de Richard Brooks.

“No vivimos juntos. Ocupamos el mismo espacio, nada más”, le espetó Maggie la gata (Elizabeth Taylor) a Brick (Paul Newman).


Marketá Irglová "If you want me" [BSO "Once"] (ver vídeo musical).

1 comentario:

El Gallo dijo...

Buenos días.

Estoy de acuerdo en todo, maltrato a las palabras, inmediatez excesiva...

Haces una radiografia de los chats excelente.

Pero como bien apuntas no es un fenomeno de los chatas, es un femenomeno social y es por un movimiento muy antiguo.
Se llama consumismo.

Consume rapido y podras consumir más. No disfrutes consumiendo, tú solo consume que es lo que importa.

Si extrapolamos esto a la vida, encontramos muchas respuestas a muchas cuestiones... entre ellas tu pregunta "¿Relación o Conexión?".